Esto era lo que esperaba cuando Luis me invitó a tomar el
cuerpo de Martha.
Estaba rodeado de criadas.
Y todas ellas estaban encargadas de hacer parecer a su ama
la más guapa y la más hermosa.
La vida de las millonarias es maravillosa.
No tienen que hacer nada, no deben preocuparse por nada.
Tus vasallos lo hacen todo.
Lástima que Luis no me dijera que Martha trabajaba de criada.
Y que a partir de entonces me iba a dedicar a ponerle los
zapatos a Luis en su nuevo cuerpo.
Al menos, espero, que Luis tenga la dignidad de pagarme un
buen sueldo